Cinco minutos con Felipe Assadi
Explorar la mente creativa del arquitecto chileno es viajar por un mundo vanguardista e innovador enfocado en la arquitectura residencial, educacional y el diseño. Sus proyectos van desde talleres de pintura, pasando por hoteles y casas, hasta colaboraciones con grandes marcas de decoración.
Gracias a su trayectoria, Felipe Assadi (52) ha desarrollado diferentes obras arquitectónicas tanto en el territorio nacional como internacional: Chile, Uruguay, México, Estados Unidos y Puerto Rico. Muy ligado a la vanguardia y modernidad, su trabajo ha sido publicado en revistas como Architectural Digest, Wallpaper o AV Monografías y reconocido con el Premio Obra del Año, otorgado por ArchDaily, una de las plataformas internacionales más importantes de la materia.
Su más reciente colaboración fue en la colección ÖMSESIDIG (“mutuo” en sueco) de IKEA, que reúne a nueve artistas latinoamericanos a través del diseño de variados productos. Cada trabajo rinde homenaje a las diversas culturas, artesanías y expresiones de América Latina, celebrando el intercambio de ideas y conocimientos.
En conversación con L'Officiel, el arquitecto y decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Finis Terrae habló sobre la mutabilidad de su trabajo, la importancia de la docencia y cómo creó su colaboración con IKEA en la colección ÖMSESIDIG.
L’OFFICIEL: ¿En qué se diferencia tu arquitectura?
FELIPE ASSADI: Cuando comencé mi carrera intentaba dar respuestas a problemas y no quedarme con lo normal o típico. Con el tiempo, eso hizo que mi trabajo se diferencie de otros, ya que fui encontrando distintas alternativas de diseños arquitectónicos para problemas comunes.
L’O: ¿Qué buscas lograr en cada proyecto?
FA: Creo que los proyectos deben resolver cuestiones que tienen que ver con el cliente en primera instancia: lugar y contexto socioeconómico. Cuando todas esas cosas son coherentes entre sí, interna y externamente en la consecución de un proyecto, se generan conversaciones entre las partes.
L’O: ¿Cuáles son tus prioridades?
FA: Las prioridades van cambiando dependiendo del proyecto y estas responden a distintas variables. En algunos casos, es más importante la estructura o los costos, en otros se prioriza compatibilizar distintas áreas de interés. Todos los factores influyen: la población, el clima, la economía y el momento en el que se está realizando el proyecto. Sin duda, las prioridades van mutando caso a caso.
L’O: Además de llevar a cabo tu carrera como arquitecto, también eres docente en la Universidad Finis Terrae, ¿Qué te entrega esa práctica?
FA: Llevo mucho tiempo realizando estas dos prácticas y me parece que ambas son indisolubles. Todos los que ejercemos una profesión ligada a una disciplina tenemos el deber de traspasar ese conocimiento a las nuevas generaciones. No voy a abandonar la academia hasta que la academia me abandone a mí. A pesar de que no siempre estoy haciendo clases, constantemente estoy enseñando algo. En este momento soy decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Finis Terrae, llevo 12 años siéndolo y al mismo tiempo he hecho clases ahí, en otras universidades y también fuera de Chile. Me parece que no solo enriquece a las nuevas generaciones, sino también a mi práctica profesional. Estar en contacto con nuevos modos de pensar, con nuevos modos de ser, es profundamente enriquecedor.
L’O: Tu estilo vanguardista se expresó en el portavelas que diseñaste para la colección Ömsesidig, ¿cómo fue el proceso creativo para llegar a ese objeto?
FA: Para este proyecto, metí a la juguera varias cosas que están presentes en mi proceso creativo del diseño. Realicé un workshop de varias sesiones online, donde hice ejercicios para llegar a una idea definitiva. En mi caso, tomé el concepto del fuego: algo que nos reúne a su alrededor, nos da calor y luz de manera colectiva. Quería llevar el fuego dentro de la casa y tener una lámpara que diera esa sensación y graficara la luz, el calor y la temperatura que nos da ese elemento. La manera de generar esto fue con una vela y con troquelados en las caras de la lámpara, así cuando se encienda la luz se filtre proyectando hacia los muros y tiñendo el espacio con una iluminación cálida, oscilante y que tiene la forma del fuego; imitando también la imagen gráfica de una chispa.
L’O: ¿Qué buscaste transmitir con esta colaboración?
FA: Busco invertir el espacio, proyectando luz desde un elemento y tiñendo los muros de un lugar. Así, el objeto mismo -en ese caso un portavelas- adquiere otra envergadura y dimensión. No es algo estático, quieto o decorativo, se transforma en algo que interviene el espacio con la luz, algo que para mí es arquitectura pura.