"Los Huesos", el corto animado que reescribe la historia
La élite de la animación está en Chile, gracias a los artistas y directores Cristóbal León y Joaquín Cociña. Mientras trabajan estrechamente con Hollywood por primera vez, su obra “Los Huesos” no deja de cosechar reconocimientos alrededor del mundo, incluido Mejor Cortometraje en el Festival de Cine de Venecia.
El día 11 de septiembre de este año, el Festival Internacional de Cine de Venecia anunció a sus ganadores. La animación chilena Los Huesos, de 14 minutos de duración, se llevó el galardón de Mejor Cortometraje.
Joaquín Cociña y Cristobal León, sus directores, vieron el streaming de la ceremonia por YouTube. A través de la pantalla, observaron cómo el productor Lucas Engel recibía la estatuilla por ellos, y brindaron con sus familias. Pero la celebración fue tan fugaz como modesta: ese mismo sábado, apenas terminado el evento, debieron pasar cuatro horas en videollamada con un equipo de Hollywood, afinando detalles para uno de los próximos estrenos en los que están trabajando.
Describir la obra de León y Cociña puede resultar complicado para quienes no están familiarizados con ella. Ambos artistas visuales de formación, sus trabajos son un derroche de habilidad y creatividad, mezclando la pintura y la escultura con la técnica de animación del stop motion. Mientras muchos cineastas piensan primero en la historia y después en la estética que mejor se le acomoda, para este dúo, la narración y la realización son procesos paralelos. “Venimos del mundo del arte, y pensamos desde los materiales y la visualidad”, explica León. “Tratamos de poner la idea de la materialidad en el centro del proceso, en vez de que sea la última capa”.
Esa intención queda en evidencia en La Casa Lobo (2018), su primer largometraje, considerada por la crítica como una de las mejores películas de animación de todos los tiempos. El relato, inspirado en Colonia Dignidad, avanza en una especie de toma continua, donde la escena se construye y desarma frente a nuestros ojos a partir de cartón reciclado, papel de diario, masking tape y pintura.
“Nos gusta harto transitar ambos mundos, el arte y el cine”, dice Cociña sobre su metodología. Con un enfoque abierto y didáctico, La Casa Lobo fue rodada a lo largo de 5 años en un taller itinerante, el cual se instalaba en diversos museos de Chile y Europa y donde los visitantes podían participar y ayudarlos a animar.
INVENTAR LA TRADICIÓN
El Nuevo Museo de Santiago -actualmente en construcción- encargó su primera obra comisionada a León y Cociña, financiando Los Huesos en verde. Con el calor del estallido social y el proceso constitucional del país, el cortometraje relata la historia ficticia de Constanza Nordenflycht, esposa adolescente de Diego Portales, quien realiza un ritual para revivir a Jaime Guzmán y a su expareja para anular el matrimonio.
Pero las verdaderas intenciones de sus creadores eran mucho más ambiciosas. Ambientado a comienzos del siglo XX y filmado en 16mm, León y Cociña no sólo buscaban reescribir la historia de Constanza, sino que también la del cine en general. “Siempre con Joaquín hemos tenido esta sensación de que partimos haciendo animación hace 15 años en un contexto donde no había tradición de animación chilena, y nos tuvimos que inventar nuestra propia escuela”, cuenta León. “Nos parecía chistoso y quisimos falsear esa historia. ¿Qué pasaría si se descubriera que la primera película animada del mundo es chilena?”.
CAMBIAR DE ESTILO
Siempre en busca de nuevos experimentos, en Los Huesos no repitieron las mismas técnicas que habían utilizado para sus proyectos anteriores. “Aunque cachamos que tenemos algo que se llama ‘estilo’ o algo así, no nos gusta mucho esa idea”, explica Cociña. “Nos gusta mucho trabajar con nuestras manos, pero encontramos un poco aburrido que todos los trabajos se vean exactamente igual”, dice.
Inspirados en el trabajo del pionero Vladislav Starévich, los directores se unieron a la artista Melissa Luengo para construir esculturas humanas alarmantemente realistas, sacando moldes de yeso y látex de sus propios cuerpos. Así, todas las extremidades derechas que se ven en el corto son de León; las izquierdas de Cociña; y los torsos de Engel, el productor. “La Casa Lobo tiene manos de mucha gente”, añade Cociña. “En este caso fue más ordenado no más, pero nos pareció divertido soltar un poquito la estética”.
CUENTOS PARA ADULTOS
Considerados internacionalmente como nuevos autores de terror, la dupla chilena incluso atrajo la atención del director estadounidense Ari Aster, experto en el género con cintas como Hereditary (2018) y Midsommar (2019), quien además figura como productor en Los Huesos. Sin embargo, la llegada de León y Cociña al horror no fue intencional: “No es apropósito”, admite el primero. “Yo no veo mucho terror”, confiesa el segundo.
Y es que, aunque no lo parezca, son los cuentos para niños los que despiertan su verdadero interés. De hecho, ambos artistas tienen experiencia en el tema, habiendo ilustrado o escrito libros infantiles. “El género en el que más pensamos para nuestros trabajos es el de los cuentos de hadas”, explica León. “Tienen muchos elementos terroríficos: hay lobos, hay brujas, hay muerte”. La tenebrosa recepción de sus obras se debe, más bien, al estilo de animación que les gusta crear. “El stop motion tiene esa cosa media oscura de darle vida a algo que está inanimado”, reflexiona Cociña. “Nos pareció divertido exagerar el tono un poquito, no más”.
EL FUTURO
Tras casi dos décadas de trabajo y amistad, el dúo no tiene planes de separarse. “Ya desconozco cómo soy artista independiente, ya no lo soy. Tampoco me interesa mucho serlo”, dice Cociña, lo cual es bueno porque, tras el éxito de sus últimas creaciones, ideas y ofertas no les han faltado. Actualmente, mientras se dedican a escribir Los Ángeles, su próximo largometraje y el primero con actores reales, también colaboran estrechamente con Hollywood, animando y diseñando para la próxima cinta de Ari Aster, protagonizada por Joaquin Phoenix.
Pero el reconocimiento internacional no los ha envanecido. De hecho, durante entrevistas, foros y conversaciones, tanto León como Cociña se disculpan al hablar: “Esto va a sonar muy pretencioso, pero…”. Más que premios y galardones, lo que buscan es sencillo: “Hacer lo mismo pero con más plata”, afirma Cociña. Por su parte, León describe que, para él, “ganarse el Óscar es cuando veo memes y fan art de La Casa Lobo, o ediciones piratas en México, Colombia o en el Persa. Yo encuentro que eso es como… ‘Hueón, estamos en la cultura’”, ríe. “Para nosotros, eso es el premio mayor”.