Ca7riel y Paco Amoroso: Delirio relajado
Luego de su histórico Tiny Desk, Ca7riel y Paco Amoroso repasan lo acontecido en ese concierto bisagra y cómo manejan la popularidad.
Primero se escuchan las teclas y el hi hat de la introducción de Dumbai, pero es la primera toma del Tiny Desk –un plano general de la biblioteca, la full band con actitud relajada– la que anticipa todo lo que vendrá en los diecisiete minutos siguientes. La llegada de Ca7riel y Paco Amoroso al legendario ciclo de la cadena NPR puede ser considerada un eje en su carrera por varios motivos. Están los millones de reproducciones en YouTube, el ruido que generó en redes y los nuevos fans globales, pero fue la propuesta en sí misma, tanto visual como sonora, la que ubicó a la dupla en un escalón superior: la locura de su estilo, donde conviven todo tipo de géneros, dialoga de igual a igual con el jazz latino y el virtuosismo abraza el humor sin prejuicios.
Todo en ese concierto suena genuino y divertido, como si llevaran años interpretando a esos personajes creados ad hoc, un surrealismo pop donde se destacan algunos objetos, como el sombrero de piel de Paco, la chaqueta de peluche de Ca7riel, los lentes de sol multiplicados del bajista Felipe Brandy o los estampados de las poleras, que filtran sus mensajes. Pero una cosa es la proyección y otra muy distinta la realidad, porque la previa a ese Tiny Desk fue todo menos fácil: la banda llegó con los tiempos justos y engripada, de modo que no les quedó más remedio que usar la fiebre como motor creativo.
“Yo creo que eso dio un toque heroico, porque no es que había uno solo que estaba con fiebre. Éramos un grupo que estaba bastante mal y a la vez fingiendo demencia, porque teníamos un objetivo que había que cumplir. Y eso te impulsa: OK, estás remal, pero ya llegaste hasta acá, así que dale con todo”, dice Ca7riel en la entrevista con L’Officiel. “Eso se nota en el final: nos ves que estamos todos supercontentos, tirando esa muy argentina de abrazarnos y gritar. Porque además fue one take, una sola toma. La cosa te puede salir mal y nosotros estábamos mal, pero todo lo que estaba pasando estaba muy bien. Por eso creo que ese ying yang terminó en ese gran abrazo. Entonces: ¿influyó la fiebre? Sí, influyó”.
“También estuvo el hecho de que llegamos con lo justo con los arreglos. Los terminamos de hacer en el avión yendo para allá”, suma Paco. “Fueron unas semanas bastante caóticas, en todo sentido. Salió todo bien, pero transpiramos sangre. Así que estuvo buenísimo, y el contexto del video también lo hizo especial”.
El set de Tiny Desk es mítico por motivos conocidos: por allí desfilaron leyendas de la música, quienes suelen dejar un objeto como recuerdo en algún estante de la biblioteca. El dúo se puso a husmear esos tesoros en la previa (“mucho muñequito de los 80, había uno increíble de James Brown”) como una forma de ratificar un sueño cumplido. Al momento de elegir algunos de los recitales favoritos del ciclo, Ca7riel se inclina por los de Caroline Polachek y Fantastic Negrito, mientras que Paco opta por el de !e Roots. “Hace poco me puse a ver varios, como para entrar en clima. Vi uno rebueno de una banda de asiáticas medio punkies”, agrega, posiblemente en referencia al del grupo Otoboke Beaver, estrenado en mayo de este año.
L’OFFICIEL: Están en medio de una gira ambiciosa, ¿cómo reciben su propuesta en otros países?
PACO AMOROSO: La lista no varía mucho de show a show. Entonces, uno más o menos va viendo la reacción en cada recital, ya sea que toques en Argentina o en Colombia. Y la recepción es bastante similar, la gente salta y canta más fuerte en los mismos momentos. Hay una cosa reloca de ver que al final todos somos seres humanos. No sé si es que está todo globalizado o qué, pero la reacción es muy parecida en el lugar que sea. Es pintoresco.
Pueden proponer algo electrónico o algo más orgánico, pero la energía es la misma. ¿Dirían que esa hibridez es su sello, su marca de fábrica?
PA: Al tocar en vivo con banda, con amigos músicos muy, muy buenos, las versiones siempre fueron muy distintas de las de Spotify. Es una característica del grupo y el proyecto: a veces el vivo no tiene mucho que ver con lo que pasa en las grabaciones. Lo de Tiny Desk fue tratar de llevar eso al máximo, porque al no usar pistas, al reversionar los temas, y además tocar bajito, nos obligó a mostrar otra faceta. Fue una buena vidriera para que todos vieran que siempre nos gustó llevar lo nuestro a otro sonido.
CA7RIEL: Creo que también nos distingue que todos nuestros amigos son músicos. Dime con quién te juntas y te diré quién eres, ¿no? Son todos muy ñoños de la música, y nos lo pegan a nosotros.
Hablemos un poco del vestuario. Trabajaron con Negra Negra, una colaboradora habitual. ¿Cuál fue la idea?
PA: Sí, siempre laburamos con ella, vamos charlando, pimponeando ideas. Como en el Tiny Desk está esa cosa de traje, o de algunos artistas que se comen una peli, a nosotros nos tiró para otro lado, una cosa media effortless, digamos: estamos ahí, pero en el fondo no nos importaba demasiado y queríamos transmitirlo.
Por eso teníamos esos looks relajados. Y a la vez estaba el chiste de que nos llevó mucho tiempo gestionar las visas, hasta último momento no salían… Y por eso la banda tenía las visas de cada uno estampada en sus remeras.
CA: Claro, la onda era no ir de etiqueta. A ver, no es que no nos importaba estar ahí. Pero no queríamos algo formal. Además, buscábamos usar el humor y que eso se viera a primera vista.
PA: No queríamos que fuera algo careta ni marquero, sino que se viera el delirio, que a la gente le llamara la atención, que se pregunte “che, ¿de dónde carajo son estos pibes?”. Creemos que la Negra la clavó con eso.
Si bien ya eran muy populares, este año dieron un gran salto de exposición. ¿Qué es lo bueno y lo malo que eso les trajo?
CA: Puedo empezar por lo malo, porque desde afuera se ven un montón de cosas que parecen buenas. Por decirte algo, hoy me di cuenta de que hice un duelo. ¿De qué hice un duelo? Me cuesta mucho hablar con la gente que me conoce. Y eso es un montón, ¿no? Entonces, cada vez que estoy en un lugar, miro quién no me conoce y voy a hablar con esa persona. ¿Y lo bueno? Hay mucho amor de la gente, se te abren muchas puertas que antes estaban cerradísimas. Y estás con los pibes laburando de lo que te gusta. Esa es nuestra situación. Por ahí hay gente que es famosa y no trabaja así, no labura con sus amigos.
PA: Tenemos una popularidad manejable; nuestra exposición no es la misma de gente que capaz no puede salir a la calle. Tenemos como un podercito extra con algunas cosas. Y dentro de lo malo, a veces en algunos lugares la cosa se pone medio freak, te hablan absolutamente todo el tiempo y encima de vos mismo, ¿viste? Es raro.
CA: El otro día caímos a un lugarcito divino, a una jam. La gente no para de darte amor y eso es increíble, pero por ahí querés estar tranquilo viendo una banda o tomándote una birra con tus amigos. Y siempre esa energía está interrumpida por el amor que te da la gente.
PA: Sí, tiene esa cosa medio quemagorra que es un arma de doble filo. Pero nosotros ya estamos un poco acostumbrados. Si eso pasa, es porque están pasando cosas buenas. Mejor eso antes que nos olviden.
Fotos: Gastón Paci
Styling: Mechi Machado
Maquillaje: Ines Pizarro para Niche Studio con productos YSL Beauty
Peinado: Galo Sapaia para Niche Studio con productos Schwarzkopf Pro
Dirección de arte: Milena Colombo y Fede Logo
Asistente de estilismo: Juana Gache, Lara Schottland
Colaboración estilismo: La Negra
Asistente de iluminación: Camilo Diaz Salamanca, Delfina Gonzalez, Maria Luiza Amorim
Estudio: Charlone
Posproducción: Feeling Retouch Studio
Agradecimientos: Josie Bridge