Cristóbal Pesce, ritmo en las venas
Addicted to the Rhythm es la última canción del DJ chileno Cristóbal Pesce, y no es extraño que ese sea su nombre. Como si llevara el psytrance y el hard techno dentro de sí, conecta con su público a través de beats que, por unas cuantas horas, los trasladan a otra dimensión.
Con 25 años, la agenda de Cristóbal Pesce es igual de acotada que la de un prestigioso médico, que requiere de una larga lista de espera para conseguir una cita. Tras más de seis meses de conversación, y un pimponeo de e-mails desde distintas partes del mundo, logramos encontrarnos cara a cara con el DJ y productor musical para conversar sobre su fructífera trayectoria en la industria de la música electrónica. Y es que este joven, con un inconfundible acento colombiano –pero "cien por ciento chileno" como él mismo se describe–, ha forjado una carrera en constante ascenso: sus extensas giras lo llevan por todo el mundo y sus sets, que pueden superar las cinco horas, no le dan respiro en su rutina. Para todos, excepto para él, no fue extraño su ascenso a la fama. Su carisma y encanto se presentan al instante en el que pisa un escenario; es como si llevara toda una vida en este rubro. “Si lo pudiera describir en una palabra, diría que ha sido una locura. El tiempo es algo relativo: algunos pueden decir que tres o cuatro años es muy poco, pero para mí ha sido una cosa demasiado rápida de miles de bombardeos; una gran aventura”, afirma.
L’OFFICIEL: La conexión con el público es la clave para un DJ que sabe mover la pista. ¿Cuáles son tus trucos para "leer la mente" de la audiencia y darles justo lo que necesitan en cada momento?
CRISTÓBAL PESCE: Verlos bailar. Si los veo disfrutar es porque están conectados conmigo. Tengo que hacer contacto visual con ellos y decirles de cierta forma “aquí estoy con ustedes bailando lo mismo”. Siento que ese es el secreto para estar en contacto con la gente, no solo estar en el booth con los equipos y olvidarte que hay personas frente tuyo.
¿Y cómo te preparas para eso? ¿Tienes un ritual antes de presentarte a tu público?
CP: Tengo dos preparaciones: física y mental. Una hora antes del show caliento, elongo y estiro porque salto como loco. Al comienzo no lo hacía y terminaba mal, con lesiones y dolores, pero luego entendí que lo necesitaba porque esto es un deporte, no hay otra palabra que lo describa; estás haciendo cardio sin parar por tres o cuatro horas, a veces más. Por el lado mental, un par de horas antes del show rezo y medito. Soy muy espiritual, hablo conmigo o con seres del más allá que me estén escuchando y les digo: “huevón, por favor pon en mis manos la melodía y el momento adecuados para que todo esté sincronizado y suene de la manera correcta”.
"Sueño con ser recordado, más allá de la cantidad de oyentes, por ser una persona que hizo música a través del amor, con la intención de ver a la gente liberarse y olvidar por un momento el estrés o lo que tengan encima".
En un comienzo te inclinaste por el house, pero tu trayectoria te llevó a encontrar el tipo de música que más te representa. ¿Cómo fue ese camino?
CP: Siento que todo ha sido un proceso de autodescubrimiento. Al principio, cuando recién comencé, estaba explorando quién era yo en la música y cuál era mi esencia. Con el tiempo lo encontré y creo que he logrado darle forma, aunque sé que la vida es un proceso en el que nunca dejas de evolucionar. Cuando sientes que estás a punto de alcanzar una meta, te das cuenta de que existe un nuevo camino. Voy bien encaminado y he logrado desarrollar un sonido propio que la gente reconoce y entiende como mío.
Además de DJ eres productor musical. Al presentarte ante un público, ¿prefieres improvisar según la energía del momento o tener todo listo con anticipación?
CP: Son cosas muy distintas. Cuando es para un público en vivo todo se hace más real, más auténtico. Preparo los primeros 15 minutos y el resto es pura improvisación y conexión con la gente. Uno lo disfruta más porque es algo real y estás conectado con el ahora. Me gusta improvisar porque lo que se logra es nuevo para mí también, la gente se sorprende y yo también.
CAMBIO DE VIDA
Si se investiga en profundidad quién es Cristobal Pesce en internet –casi como un hacker que busca documentos secretos en la deep web– aparece uno que otro video de cuando era youtuber, una etapa de su vida que recuerda con mucho cariño. En ese entonces, hace casi nueve años, su cuenta alcanzó alrededor de 470.000 suscriptores; la época dorada de YouTube, que lo llevó a mostrar realmente quién es este joven chileno de un encanto innato, con un gran talento por conectar con su público de forma casi inmediata.
Hoy su talento por generar contenido y conectar con la audiencia lo traspasó a la música y a cumplir su sueño de viajar por el mundo. Siempre soñó con ser escuchado por un gran número de personas, pero nunca creyó que el hard techno y el psytrance lo llevarían por ese camino. “Antes de ser DJ y productor creaba contenidos para redes sociales y me sentía demasiado cómodo haciéndolo y mostrando para lo que soy bueno. El conectar ese talento con mi carrera se ha transformado en un arte; generar experiencias en las personas en donde puedan disfrutar lo visual con lo auditivo”, afirma el DJ.
¿Cuándo te diste cuenta de que esto era lo tuyo?
CP: Fue hace exactamente cinco años, en la pandemia. En ese entonces, una de mis mejores amigas –hermana de mi expareja– me invitó a su finca para pasar unos días. Estando allá, me dice: “Baby, tengo un programa que te va a encantar, porque yo sé que eres supercomputin y te gusta todo el tema de la programación. Es para hacer música y todos lo usan, ya lo compré así que te lo paso”. Al día siguiente estuve 24 horas viendo el programa, descargando música y buscando videos en YouTube; una semana después ya había hecho mi primera canción, y así sin parar. Desde que comencé en este rubro no me despego de este programa, fue, exactamente, como una droga.
De un segundo a otro tu vida cambió drásticamente con shows por distintas partes del mundo: Italia, Londres, España, Croacia y Tailandia, por nombrar algunos. ¿Cómo te adaptas a cada viaje?
CP: La verdad con muchos nervios. Antes de iniciar un show o una gira no duermo, se me quitan las ganas de comer y me enfermo superfuerte. Es como si mi cuerpo se preparara mental y físicamente, y dijera “okay, vas a iniciar un viaje en los próximos días, no te puedes enfermar, hazlo ahora”. Los nervios siempre están y es muy complejo sacarlos, hay que saber vivir con ellos.
Eso te hace tener fans de muchos países, ¿qué significan para ti?
CP: Lo son todo y siempre lo he dicho: soy lo que soy gracias a la gente, el cariño y el apoyo que me entregan. Mi carrera surgió gracias a mi esfuerzo y disciplina, pero se desarrolla día a día por el apoyo de todas las personas que me siguen.
¿Te costó asimilar este cambio de vida?
CP: Sí, a veces me siento incómodo cuando la gente es muy cariñosa o me dicen que volaron del otro lado del mundo para verme. Me dan regalos, viajan, me escriben, y es ahí cuando pienso: “Wow, no lo merezco, no hago mucho por ellos”. Pero la verdad es que sí, me han llegado mensajes diciendo que les cambié la vida y que gracias a mi música ahora se levantan felices. Eso, sin duda, me da ganas de seguir adelante.
Y ahora, ¿qué planes tienes a futuro? ¿Buscar cumplir otro sueño?
CP: En parte siento que mi sueño ya lo cumplí, porque si me escuchan diez o cien personas para mí ya es demasiado grato. Sueño con ser recordado, más allá de la cantidad de oyentes, por ser una persona que hizo música a través del amor, con la intención de ver a la gente liberarse y olvidar por un momento el estrés o lo que tengan encima.