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Paola Agulló: Vintage supremo

No se trata solo de ropa o etiquetas. Paola Agulló ha dedicado toda su vida a coleccionar historia y evolución textil a través de sus marcas y proyectos, poniendo en el tapete el tema de la sustentabilidad cuando aún no era la norma en Chile.

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Foto por: Carlos Ortega

No solo un ojo bien entrenado como el de Paola Agulló es necesario para dar con piezas que cumplan los requisitos de ser vintage. También es necesaria cierta sensibilidad, un amor por lo que representan y la importancia que tienen a través de las décadas. “(Con las prendas) vas trascendiendo y llevando un periodo de tiempo con la cultura, la historia, porque la moda va muy ligada a la historia de la humanidad; todos los cambios sociales se traducen en el vestuario”, apunta la también estilista. En 1998 creó las tiendas Nostalgic y puso en el tapete y de manera transversal lo que era la ropa de segunda mano en Chile. Paralelamente mantiene la marca The Vintage Sisters, un archivo que bien podría estar presente en un museo gracias a importantes piezas de grandes casas de moda y de muchas épocas diferentes. Amante de la música, la estética, eternamente inspirada por la biografía de Alexander McQueen y conmovida por la pasión de creativos como Poiret, Rabanne y Chloé, Agulló nos cuenta más de su mente maestra, la que alberga una meta importante. “Promover el consumo sustentable y la reutilización de prendas en pro de transformar la conciencia del fast fashion por el slow fashion; este es mi desafío actual, ser una comunicadora de las futuras generaciones”, asegura.

 

¿En qué te fijas cuando ves las prendas por primera vez? 

PAOLA AGULLÓ: Primero en la materialidad. Hay telas que ya no existen, que eran customizadas a mano, bordadas durante la época en la que era común tener un costurero cercano y no comprar fast fashion. Tienen características diferentes como los cierres de metal, los botones, todo ese tipo de detalles me van dando un indicio de que es algo de otra época. Al mismo tiempo, la etiqueta dice mucho de la época y de la marca. Otra cosa que busco son diseñadores: un Emilio Pucci, un Paco Rabanne, un Valentino, un Dior obviamente, porque son prendas muy cotizadas, diseñadores de alta gama que siempre van a ser muy bien valorados, cualquiera sea la época de ellos. 

Si hablamos de la parte emocional, ¿qué sientes cuando encuentras algo que sabes es muy valioso?

Siento que hay que atesorar; me pongo muy contenta porque cada vez hay menos ropa antigua dando vueltas. Cuando partí con Nostalgic hace veinticinco años, encontrabas mucha ropa de los ochenta, de los setenta, los sesenta incluso. Para mí es un hallazgo poder encontrar hasta una prenda del año cincuenta y solo atesorarla, no venderla, que sea parte de una colección, que es lo importante. Una colección se arma cuando tienes varias prendas de una década, así se entiende el contexto de esos años. La misión de un coleccionista es realmente ir guardando esa prenda y no venderla, de ninguna manera. Hace poco trabajé en un desfile para apoyar la fundación de Cecilia Boloco, Care, con puras prendas vintage y les encantó. Vas trascendiendo y vas llevando un periodo de tiempo con la cultura, la historia, porque la moda va muy ligada a la historia de la humanidad; todos los cambios sociales se traducen en el vestuario. 

A Paola le fascina hablar de la verdadera importancia que esconden estas prendas; el denim de Elvis, la liberación del corsé con Poiret, el pantalón ligado al mundo femenino con los cambios en tiempos de guerra. Tanto como los diferentes componentes que alimentan sus gustos, desde libros que retratan imágenes del punk hasta series como Breaking bad. Ella entiende que la moda, así como sus contextos, van ligados a la música, cine y sociedad, especialmente si hablamos de la silueta femenina, que ha sufrido más cambios que la masculina. ”Uno va estudiando un poco, porque quieres saber quién era Valentino, quién era Christian Dior, y vas leyendo biografías, explorando revoluciones porque incorporan estos hitos dentro de sus colecciones”, asegura.

¿Cuáles son tus lugares favoritos para encontrar estas prendas?

Los flea markets, porque hay mucha variedad, sobre todo en Estados Unidos y Europa. Tienen una cultura más ligada a la moda, hay más opciones para encontrar prendas icónicas. 

También has sido todo un aporte si hablamos de moda sustentable, con esto de poner en el tapete lo de segunda mano. ¿Cómo es tu acercamiento a este concepto

Me han dicho que inventé una categoría en la moda hace 25 años, y lo hice sin querer. Me enamoré del vintage cuando me fui a estudiar en el año ‘97 a San Francisco, viví en Nueva York y luego abrí la primera tienda en Santiago. Para mí no había nada más entretenido que encontrar prendas de otras épocas, tener un estilo único. De hecho, desde que estaba en tercer o cuarto medio me hacía mi propia ropa, porque no encontraba a nadie que pudiera cumplir mis expectativas. Hoy no concibo a alguien joven que no entienda lo que es la moda sustentable, pero cuando partí no había mucho. Creo que una de las cosas más importantes de Nostalgic fue convertirse en un lugar pionero en el movimiento de reciclaje textil a través de un ADN transversal.

Con su marca The Vintage Sisters, Agulló amasa un archivo envidiable de grandes casas y diseñadores con historia real a través de la ropa. Piezas de Yves Saint Laurent, McQueen o el paso de Martin Margiela por Hermès están documentados en este testimonio textil que, por supuesto, aprecia más que nadie. 

¿Qué te gustaría que pasara con toda esa ropa?

Me gustaría hacer colaboraciones, porque lo pasé muy bien haciendo el desfile; me encantaría participar más apoyando a fundaciones para recaudar fondos. También seguir con el tema editorial o vestir a rostros internacionales, hacer styling para la semana de la moda o premiaciones como los Grammys, festivales de cine, explotar la colección por ese lado. Y también arrendar algunas piezas para películas también, aportar con un granito a la cultura.

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