La icónica Elsa Peretti y su larga historia de amor con Ibiza
La apartada finca en la ladera de una colina, que perteneció a la diseñadora italiana, es un romántico refugio en el corazón de la isla.
Elsa Peretti, célebre diseñadora y musa, dejó una huella imborrable en el mundo de la joyería y el estilo gracias a sus diseños revolucionarios y minimalistas, así como a su profundo amor por España. Este vínculo se reflejó especialmente en su conexión con el pueblo catalán de Sant Martí Vell y la isla de Ibiza. Nacida en Florencia en 1940, Peretti se convirtió en un ícono de la elegancia atemporal, logrando una fusión perfecta entre audacia y simplicidad. Sin embargo, fue su tiempo en España, particularmente en su finca situada en una ladera de Ibiza, lo que inspiró algunas de sus creaciones más emblemáticas y definió su singular visión artística.
Este año, esa finca, que permanecía en gran parte abandonada, fue redescubierta por la productora fotográfica Georgina Scarbrough Penn, residente desde hace mucho tiempo en Ibiza, y su familia. Para ellos, fue amor a primera vista. "Llegamos al final del sinuoso camino y vimos la iglesia de San Miguel al otro lado del valle, a nuestra izquierda, y el puerto con el mar a la derecha. Sentimos que habíamos llegado a casa", recuerda Georgina. "La casa tiene una energía cautivadora y un estilo natural. Es un honor formar parte de la preservación de su legado".
El romance de Elsa Peretti con España tuvo sus inicios en sus años como modelo, cuando conoció al reconocido fotógrafo catalán Oriol Maspons. Esta relación la sumergió en el rico universo cultural y artístico español, revelándole un mundo de texturas, colores y formas que se convertirían en pilares de su estética. Maspons, destacado por su enfoque modernista y vanguardista en la fotografía, inmortalizó a Peretti en retratos icónicos que capturaban tanto su elegancia como su espíritu libre. Gracias a él, se adentró en los dinámicos círculos artísticos de Barcelona, un entorno que cultivó en ella una admiración perdurable por la estética española.
Otra de las conexiones clave en la vida de Peretti fue su amistad con Salvador Dalí, el legendario maestro del surrealismo. Dalí, intrigado por la habilidad de Peretti para hallar belleza en la simplicidad, compartía con ella un respeto mutuo y una afinidad artística profunda. Aunque sus estilos eran marcadamente diferentes, coincidían en la creencia de que el arte debía desafiar las convenciones. La excentricidad de Dalí influyó en Peretti, alentándola a profundizar en su propio lenguaje creativo. Así, sus vivencias en España, junto con su conexión con los paisajes y la cultura locales, se tradujeron en diseños que celebraban las formas orgánicas y la belleza natural, consolidando su legado como una visionaria del diseño.
Cuando Elsa Peretti descubrió Ibiza, la isla que se convertiría en su santuario y fuente inagotable de inspiración, quedó cautivada por su belleza salvaje y su estilo de vida sencillo y auténtico. Fue entonces cuando adquirió una finca tradicional cerca del pueblo norteño de San Miguel, un lugar que ofrecía vistas privilegiadas a la antigua iglesia fortificada y al Mediterráneo, su eterno compañero. “Mi relación con el mar es total”, expresó Peretti en 1990. “De pequeña, buscaba conchas bonitas en la playa. En aquella época, las playas eran más generosas; no había plástico, solo vasos pulidos y pequeñas conchas”.
Su refugio ibicenco, con sus paredes encaladas y vigas de madera rústicas, representaba a la perfección la sencillez y la elegancia natural que caracterizaban tanto su vida como su obra. Reconocida por su estilo decorativo único, Peretti combinaba elementos rústicos de la tradición española con un minimalismo moderno. Sus interiores eran un reflejo de esta dualidad: sobrios pero sofisticados, con muebles funcionales, tonos terrosos y detalles artesanales que hablaban de su profundo aprecio por lo auténtico.
Ibiza se mantuvo como su refugio creativo, un espacio donde podía conectar con la naturaleza, hallar paz e inspirarse. Su amor por España y su cultura impregnaba su trabajo, transformando sus diseños en celebraciones sublimes de la belleza que reside en la simplicidad. A través de ellos, Peretti logró capturar la esencia de su relación íntima con la isla y su pasión por la vida en armonía con el entorno.