Thom Browne, vistiendo uniformes
Para celebrar los 20 años del aniversario de Thom Browne, el diseñador repasa su carrera, su debut en la alta costura y su primera monografía.
Thom Browne es reconocido por modernizar el uniforme profesional de hoy: un traje hecho a la medida. Calce ajustado impecable, camisa fresca, corbata precisa, pantalones ligeramente doblados o shorts ajustados a la medida y blazers con una indeleble actitud preppy norteamericana hacen la diferencia. Browne deja huella con sus sellos: cuatro barras localizadas en la manga de un blazer o en la pierna de un pantalón, además de pestañas con líneas en rojo, blanco y azul.
Nacido en Pensilvania, el diseñador dio sus primeros pasos en la moda como vendedor en el showroom de Giorgio Armani en Nueva York, pero el primero en darse cuenta de su potencial fue Ralph Lauren, quien le ofreció un puesto dentro de la división de Diseño y Merchandising. En 2001, Browne lanzó su propia marca en una pequeña tienda de West Village. ¿La oferta? Solo cinco trajes. En 2003 presentó su primera colección y tres años después recibió el premio CFDA al Mejor Diseñador Masculino del Año. La línea femenina debutó en New York Fashion Week en 2011 porque, como él explica, “no hay límites en la moda de hombres y mujeres; es siempre y solamente cuestión de cortes”. En octubre de 2022, Browne fue nombrado presidente de CFDA y en julio de 2023 presentó su primera colección de alta costura en Ópera Garnier de París. Hoy, el diseñador celebra 20 años de trabajo duro junto a su epónima primera monografía, publicada por Phaidon.
L’OFFICIEL: Estás celebrando 20 años de Thom Browne; ¿cómo ha evolucionado la marca a través de estas dos décadas?
THOM BROWNE: Cada colección evoluciona de distintas maneras, pero siempre se mantiene fiel a donde empezó. Siento que por eso los shows son tan importantes para mí; cada temporada toma esa idea clásica, muy hecha a la medida y evoluciona de diferentes formas para seguir avanzando.
L’O: Cuéntanos sobre tu primera monografía, que fue lanzada a principios del año pasado.
TB: Es una celebración de estos 20 años. No siempre estuve interesado en hacer el libro, pero siento que luego de 20 años era algo importante. Por supuesto tuve el lujo de trabajar con Andrew (Bolton, pareja de Browne y curador del Costume Institute en el Metropolitan Museum of Art desde 2006), quien me dijo una vez que un diseñador es el peor curador de su propio libro o de su propia exhibición en un museo. Así que siento que ver mi propia historia en el libro a través de los ojos de Andrew es una gran manera de revisar estos últimos 20 años.
L’O: ¿Cómo fue trabajar con él?
TB: Muy fácil. Siento que es el mejor del mundo. Elevó la moda a tal nivel de distintas maneras que fue un lujo para todos nosotros contar con su colaboración.
L’O: En 2023 presentaste tu primera colección couture en París. ¿Con qué te quedaste de esa experiencia?
TB: Quise hacer un show de alta costura porque tenía ganas de celebrar estos 20 años. De cierta forma, parto con todas mis colecciones desde un nivel muy alto, así que fue casi como hacer lo mismo y solo ponerla de manera oficial en el mundo de la haute couture.
L’O: ¿Qué recuerdas de tus inicios en la moda?
TB: Me movía torpemente a través de ella. Aprendí muchísimo sobre el lado comercial junto a Giorgio Armani y luego, en términos de diseño, trabajando con el diseñador norteamericano más icónico de todos (Ralph Lauren), pero siempre reconociendo que existía una historia que quería contar yo mismo, esa es la razón por la que ideé mi primera colección. Desde ahí, instintivamente me di cuenta cómo quería acercarme y dejarlo crecer a mi propio ritmo, asegurándome que fuese lo suficientemente importante para crear un mundo que pudiese sostenerse en sí mismo para, por supuesto, estos 20 años, pero esperando que sean más. Lo más importante al principio es dar vida a esa imagen que tenías cuando comenzaste a pensar en la colección.
L’O: ¿Por qué los uniformes son tan importantes para tu visión?
TB: Hay algo muy seguro acerca de una persona que adopta el uniforme para sí mismo, está la sensación de que piensan más allá de la ropa. La ropa es importante, pero siento que el mundo con el que la rodeas también lo es. También pienso que refleja la verdadera individualidad, ves de verdad a la persona en oposición a solo la ropa.
L’O: Tus colecciones muestran un gran espectro de inspiraciones: desde la poesía de Baudelaire al arca de Noé, luego están las influencias punk, los recuerdos de tu niñez y más. ¿Qué te atrae de tus referentes culturales?
TB: Es realmente inherente a lo que estoy viviendo en ese momento. Soy muy comprometido; nunca me alejo realmente del trabajo, así que siempre estoy pensando en la próxima colección, la próxima idea. Solo ocurre cuando ocurre, pero usualmente es lo que escucho en ese momento o una exhibición de arte que vi o un libro que estoy leyendo. Así que está muy relacionado a lo que estoy pasando.
L’O: Los shows son otra marca registrada de Thom Browne. Son performativos al punto de ser trabajos teatrales en sí mismos. ¿Cómo cultivaste esta pasión?
TB: Siento que mi primera introducción a un show de moda real fueron tres desfiles de alta costura que vi entre 2004 y 2005. Uno de John Galliano para Dior, uno de Christian Lacroix y olvidé el tercero. Pero ver esos shows me inspiró a pensar; si vas a hacer uno, eso es lo que haces. Pero también hay una parte de mí a la que solo le gusta entretener, me gusta contextualizar los desfiles con una historia. Es algo bien personal. Es solo como surgen mis ideas, y me encanta hacerlo. Me gusta contar historias. Me gusta que sean (los shows) un poco más que solo ropa, me gusta que trasciendan la moda.
L’O: En tus colecciones siempre hay un toque de ironía. ¿Por qué sientes la necesidad de quebrar la rigidez de la elegancia con este componente?
TB: Creo que cuando haces algo muy seriamente, entre la seriedad de cómo hago la ropa y cuán serias son las ideas, tienes que incorporar algo que impida que todo sea tan pesado. Además, es algo que también forma parte de mi personalidad. Me gusta que a veces haya un pequeño toque de humor absurdo o algo que no sea tan serio.
L’O: ¿Crees que también exista un lado kinky de Thom Browne?
TB: (Risas.) Me gusta ser provocativo de distintas maneras. Creo que eso mantiene todo más interesante. La mayoría de las veces juego con ideas muy clásicas. Creo que es muy importante aportar algo que te haga ver todo de manera diferente y no tan clásico.
L’O: Las estrellas aman llevar tu ropa: David Bowie, Adrien Brody, Julia Roberts, Michelle Obama, Jenna Ortega y Timothée Chalamet, por nombrar algunos. ¿Cómo interpretas la personalidad de cada uno y la traduces en sus looks?
TB: Lo más importante para mí cuando llegamos a un atleta o celebridad es que sea una relación mutua. Me ves a través de lo que llevan, pero también ves su personalidad. Es una relación muy personal. Quiero asegurarme de que se sientan bien en la ropa, pero también que sea fiel a algo que viene de mí. Aunque la mayoría de estas personas las conocemos desde hace un tiempo y nos hemos hecho amigos, así que es una relación muy fácil, muy natural, en oposición a algo que se siente forzado.
L’O: ¿Qué esperas para el futuro?
TB: Creo que eso se relaciona directamente con mi puesto de presidente de CFDA. Comencé la marca hace 20 años y a veces no te das cuenta en lo que te estás metiendo. Tanto trabajo, tiempo, emociones y esfuerzo van en ello, pero trabajamos en el mundo más increíble y podemos crear las cosas más lindas y fantásticas, y conocer a la gente más interesante de todas, así que somos afortunados de estar en él. Pero también debemos darnos cuenta de que es mucho trabajo y en verdad hay que querer estar aquí. Muchos ven el lado glamoroso, pero la parte más linda de todas es el trabajo que va en ello. Eso es lo que la gente necesita ver más: a quienes hacen todo el trabajo en nuestro mundo.