Amuleto natural
Entre la protección endémica que ofrece la Cordillera de los Andes y los minerales preciosos que ahí se hallan, CHANEL surge como referente de espíritu y autenticidad con N°5 L’EAU, una reinterpretación moderna de la la icónica fragancia francesa, en edición limitada. Una reflexión acerca de la fuerza vital que nos hace quienes somos.
Por primera vez en la historia de CHANEL, la fragancia nacida en 2016, N°5 L’EAU, deja atrás su frasco histórico para transformarse, por el tiempo que dure esta exclusiva edición limitada, en una gota de cristal: única y efímera, la unión ideal de la fragilidad y la fuerza.
De frescura floral y espíritu sin precedentes; ligera y transparente, pero con el peso suficiente para anclarse y permanecer en el momento. Este nuevo recipiente -al igual que el perfume que encapsula- transmite la urgencia de vivir.
La protección se manifiesta de muchas formas: de adentro hacia afuera, de afuera hacia adentro. Puede ser el abrazo de una montaña, como los Andes a nuestro alrededor, guardiana milenaria de los tesoros de una nación. O la energía cósmica, ancestral, inclasificable de gemas preciosas, esos frutos inmerecidos del territorio que, con su bonanza milagrosa, convencen hasta al más escéptico
de la conexión entre el cielo y la tierra, lo divino y lo mundano, entre nosotros y las estrellas.
Pero más adentro –más hondo, más profundo– se esconde el amuleto de la suerte definitivo, ese al que nadie más puede acceder, nadie más que tú. Identidad, la seguridad de aquel que sabe quién es, de dónde viene, a dónde va. Un sentido del ser tan íntimo, tan perfecto, que resulta inamovible, eterno y valiente, inafectado por las condiciones adversarias del exterior.
En el alma, ahí yace la verdadera protección natural. En la Cordillera de los Andes, que con sus cumbres toca las nubes pero mantiene sus raíces bien hundidas en el suelo; en el cuarzo, que nos insta a mantener el espíritu claro y la mente abierta; en el cobre, nervio y médula, nuestra columna vertebral; en el lapislázuli, con la verdad del universo; en la calcopirita, recordándonos que la vida se encuentra siempre en constante movimiento. Y en ti, que sabes que la única manera es adelante.