Como dijo el diseñador Alexander McQueen: "La moda no debe ser políticamente correcta, de lo contrario nunca sería revolucionaria". En un mundo donde las reglas se redefinen a cada momento, lo diferente surge como un acto de rebeldía, un equilibrio entre la audacia y la sofisticación. El vestir nos lleva a eso: a través de cada silueta, textura y contraste, se construye un lenguaje propio y un eco estético.